19-I-2009
La tortuga y la liebre
Es bien conocida aquella fábula en la cual una liebre y una tortuga deciden hacer una carrera para, de una vez por todas, aclarar quien de ellas es más rápida. La liebre cobra una gran ventaja, pero, confiada, decide parar a descansar un rato, descuido que aprovecha la tortuga para adelantarla y ganar la carrera.

Algo parecido ha ocurrido en las carreras que establecen los fabricantes de cámaras y otros aparatos desde hace años.
Un ejemplo, es el caso de las dos grandes marcas de cámaras, Nikon y Canon. Durante bastante tiempo, dentro de la época digital, han llevado tanta ventaja al resto (en el mundo de las DSLR -cámaras réflex digitales-) que, las otras, marcas parecía que ni existiesen. Olympus, Pentax y la desaparecida Minolta tenían una presencia poco más que testimonial en los análisis de revistas y en las preferencias de los aficionados. El invento de la limpieza del sensor por parte de Olympus o el integrar en el cuerpo de la cámara el estabilizador, por parte de Minolta, se contemplaban como meras curiosidades de las cámaras de los parientes pobres de la fotografía digital. Mientras tanto, Canon se permitía enormes errores como vender modelos (léase la D60 o la 10D) con graves problemas de enfoque, entre otros, sin dar, a los clientes, ninguna otra solución que comprar el modelo sucesor.
Pero las cosas han cambiado. Olympus y Pentax están presentando modelos realmente buenos, no se han dormido en los laureles y, aunque andan muy lejos de Canon y Nikon en cuanto a número de ventas, sí han conseguido hacerse un buen hueco en el mercado, especialmente, en la sección del prestigio. Son marcas que hacen bien las cosas, sin grandes alardes, quizá, pero de una manera muy seria. Y no hablemos del gigante Sony, que hace poco que se ha metido en el asunto y su avance parece imparable. Bien harán Canon y Nikon, aún con gran ventaja, ciertamente, en no imitar a la liebre.
Quien sí parece que a asumido ese papel es Epson. En el mundo de la impresión de calidad fotográfica, no tenía rival. Su calidad era muy superior al resto, y con eso, bastaba. Pero una buena siesta ha permitido otras dos marcas, HP y Canon, alcanzar e, incluso superar a quien comandaba la clasificación. Las tres marcas tienen impresoras de altísima calidad, pero tanto HP como Canon, especialmente la primera, además de calidad, nos ofrece una gama de impresoras con unos consumible a unos precios muy razonables (al menos, tal como están las cosas actualmente). En estos momentos, dada la buena calidad de todas las marcas, quizá sea este el punto más importante. Además, para los más interesados en este tema de la impresión, la asociación de HP con Hahnemülhe, la ha dotado de una enorme variedad de papeles de alta calidad, garantizando, además, copias que aguantan en buen estado hasta 100 o 200 años (dependiendo del modelo). Hace unos años, el fotógrafo no tenía dudas: Epson; ahora, la cosa ya no es tan sencilla. La tortuga adelantó a la liebre.