Sensaciones con Pentax
Tuvimos recientemente la suerte de poder probar, durante unos días, una cámara Pentax K20D. Siempre nos has gustado indagar en aquellas marcas menos difundidas que las más conocidas, puesto que suelen depararnos grandes y agradables sorpresas. En este caso, no hemos sufrido ninguna decepción.
Pentax ha sido, desde que se empezaron a popularizar las cámaras réflex digitales, una marca que, en principio, parecía que estaba pasando ciertos apuros, al menos, respecto a Canon y Nikon, al igual que ocurría con Minolta y Olympus. Sin embargo, ha demostrado que sabe qué está haciendo y su trabajo, a lo largo de estos años, ha sido excelente. Quizá no ha presentado tantos modelos como otras marcas, o su vivir ha sido más discreto, pero, lo cierto, es que se ha ganado a un público fiel gracias a un muy buen hacer.
Al coger la cámara, lo primero que se nota es su buena construcción. La verdad es que, a mí, particularmente, nunca me ha preocupado demasiado que la cámara sea muy resistente, puesto que no suelo dedicarme a tirarla por los acantilados o usarla como martillo, pero, qué duda cabe, es algo bien valorado por ciertos sectores y un punto a favor.
El manejo nos pareció muy cómodo. Todas las funciones importantes de la cámara son accesibles mediante botones eficaces y que no ofrecen dudas en su manejo. Nos resultó grato disponer de una manera fácil para seleccionar el punto de enfoque a usar (central, seleccionable o automático). Igualmente, disponer de dos pantallas (la trasera y otra en la parte superior) con amplia información sobre los parámetros de captura es muy útil.
Como novedad, respecto a otras cámaras, está el modo de prioridad a la sensibilidad, elegible en la habitual rueda de modos. En este modo, podemos fijar la sensibilidad y la cámara se ocupa del resto.
El botón Fn, nos ofrece un acceso rápido para configurar las principales opciones fotográficas.
Dos funciones muy importantes son el estabilizador, integrado en el cuerpo de la cámara, y que funciona a las mil maravillas, y el sistema de limpieza del sensor, que, también, pudimos constatar que, al contrario de modelos de algunas otras marcas, sí es eficaz. Este es un extra que ya anuncian casi todas las marcas, pero que en algunos casos, como por ejemplo en Sony (que anuncia una doble protección anti-polvo), es una auténtica tomadura de pelo: no sirve para nada. Por suerte, Pentax ha conseguido un buen funcionamiento de este mecanismo.
La cámara que tuvimos iba equipada con el objetivo 18-55 f:3.5-5.6. Siendo un objetivo sencillo, nos ofreció un estupendo rendimiento, tanto en calidad como en rapidez de enfoque.
El único punto algo decepcionante (quizá porque, nos pareció, está por debajo del rendimiento global de la máquina) es el sistema de visión directa a través de la pantalla trasera. No se puede enfocar con el autofoco a través de ella, con lo cual pierde gran parte de su utilidad. Teniendo en cuenta que esa pantalla se suele usar para encuadrar en posiciones difíciles y, por tanto, incómodas (más aún al no disponer de pantalla basculante), el no poder enfocar automáticamente (sin con enfoque manual) mirando por ella es un problema destacable. Esperemos que, en un futuro cercano, se mejore ese asunto.
Respecto a la calidad de imagen, nos ha sorprendido muy gratamente. El color que ofrece es muy agradable y muy natural sin estridencias y con un equilibrio encomiable. Igualmente, el sistema de medición es muy preciso.
En cuanto al nivel de ruido a sensibilidades altas,está más que controlado. Quizá sea algo más visible que en la cámara que usamos para hacer una comparación (una Sony A700), pero, en nuestras pruebas de impresión, las fotografías a a ISO 800, e incluso a 1600, a tamaño 30x40 cm, son perfectamente utilizables.
En definitiva, se trata de una cámara con un precio muy comedido y que ofrece todo lo que se puede necesitar, por exigente que se sea, y, además, con un alto nivel de calidad.
Puedes visitar la galería de imágenes tomadas con la Pentax K20D
